Carta para C


Querida Ce, 

no quiero ni imaginarme por lo que estás pasando, ni lo que habrás sentido al conocer el fallo de la sentencia. No quiero ni pensar lo que habrá sido para ti, ni como te sientes, ni como debe ser que la gente te juzgue por tu ropa, por tus actos, o porqué meses después te fueras de vacaciones. 

Yo no he venido a hacerte más daño, porque a ti los jueces y cinco hombres, ya te han hecho suficiente.

No, Ce, yo he venido para decirte que te admiro. Te admiro porque has sabido sacar fuerzas para conseguir llegar a vivir otra vez esa “vida normal” aunque encima parezca que eso te hace más culpable, y porque con 18 años has sido todo lo valiente que podías ser. Te admiro porque no sé si yo hubiera sido capaz, y te admiro porque gracias a ti, hoy, muchas mujeres se atreverán a denunciar, porque por fin sienten que no están solas. 

Y he venido a decirte, a ti Ce, a Sandra, a Nagore, a Diana esté donde esté, y a todas las mujeres del mundo, que siento en el alma que tengáis que haber llegado a pasar algo así para que se tengan que cambiar unas leyes que deberían protegernos a todas.  

Y también he venido Ce, para decirte que yo sí que te creo. Y que aunque llevaras ropa corta, o bebieras, o bailaras, yo te sigo creyendo. Y que aunque hablaras con ellos, y os fuerais juntos de la fiesta, yo te sigo creyendo, y te creeré mañana, y pasado, y te seguiré creyendo resuelva lo que resuelva el recurso. 

Y sabes que Ce, que no solo te creo yo, te cree Sevilla, te cree Barcelona, te cree Navarra, y anoche delante de todos los Ayuntamientos, te creyó España entera. 

Porque anoche los jueces tardaron 5 minutos en leer una sentencia 
injusta, pero nosotros tardamos solo unas horas en llenar las calles para gritar todo lo que tu no pudiste gritar en aquel portal. 

Te creemos Ce, 
y nosotras sí que estamos contigo, 
por eso,
mientras la justicia no nos proteja,
nos protegeremos entre nosotras. 



Firmado: tu hermana. 

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