De Madrid al cielo


Malasaña y sus paredes son una parada obligatoria

Si estás pensando en una escapada a la capital de España, he venido a enseñarte un plan diferente. Igual que tú, he estado en Madrid otras veces, pero siempre se vuelve porqué a todos, Madrid nos roba el corazón. Teníamos ganas de hacer algo un poco alternativo, lejos de lo típico y tópico,  alejarnos del clásico retiro – cibeles – sol y puerta de alcalá, así que apunta, que traigo unos planes distintos para un fin de semana en Madrid inolvidable.  
Nosotros combinamos los elementos más esenciales de la ciudad (es imposible ir a Madrid y no ir a ver la puerta del Sol) con algunas actividades originales y diferentes.

El sábado por la mañana tiene que empezarse con una de churros en San Ginés, es algo así como imperdonable pasear por allí y no tomarte un chocolate.

Teníamos ganas de hacer algo diferente, así que escogimos hacer el free tour del barrio de las letras. El guía, Alfonso, un chico mejicano que sentía pasión por su trabajo, nos sumergió en el tiempo, en la poesía y en unas calles hasta entonces para nosotros desconocidas de Madrid. Conocer El Barrio de las Letras es viajar en el tiempo y recorrer las calles que recorrían grandes literatos del Siglo de Oro. Lo hicimos con la empresa “Free Walking Tours” con los paraguas amarillos, 100% recomendable. Aquí os dejo su Facebook para que podáis ver la lista de free tours que tienen. 
Cuando terminamos ya era la hora de comer, así que unas tapas y una cerveza en una taberna no podía faltar. 

Por la tarde, subimos al círculo de bellas artes. Tienen un roof top espectacular, con unas vistas a todo Madrid que te dejaran sin palabras. Puedes tomar algo ahí y descansar un poco, pero la consumición no es obligatoria (la entrada son unos 4 € / 3 € para el precio reducido). De todas formas, si quieres ir a un mirador sin tener que pagar, puedes hacerlo subiendo a la terraza del Corte Inglés de Callao (se supone que debes consumir, pero nadie te dirá nada si no lo haces) y tienes unas vistas bastante bonitas también. Igualmente tengo que deciros que esos 4 € del círculo de bellas artes valen mucho la pena. 
Después de las maravillosas vistas, teníamos ganas de tomar unas cervezitas así que nada mejor que el barrio de la latina para eso. Dirección Embajadores, nos encontramos con una plaza en la que además había un street market  (y yo que soy la tonta de los mercadillos) no pude evitar pasear por allí. El barrio de La Latina es de los más viejos y carismáticos de Madrid. Sus calles conservan el trazado que ya tuvieron hace siglos. Si paseas por allí, no puedes perderte la plaza de la cebada! Y es obligatorio sentarte a tomar unas cervezas, no te lo digo yo, te lo pide el cuerpo cuando paseas por allí! 
Cenamos algo rápido y obviamente, tampoco podía faltar un teatro en Madrid. La oferta cultural en la capital es grandiosa, por lo que hay obras, musicales y películas para todos los gustos. Si no lo has visto, mi número 1 y sin duda alguna es el musical del rey león, te vas a ir a dormir más feliz que una perdiz y vas a cantar durante los próximos tres meses la canción de “oooh yo voy a seeer, rey león”. 
Los domingos en Madrid tienen un nombre: El rastro. El Rastro es un mercado al aire libre que se celebra los domingos y festivos en el centro histórico de Madrid. Dato curioso: La zona que ocupa El Rastro era el antiguo lugar donde se encontraban las curtidurías, muy próximas al matadero. La denominación del mercadillo proviene del hecho de que durante el traslado de las reses hasta las curtidurías se dejaba un rastro de sangre que fue el que dio origen al nombre del famoso mercadillo. El Rastro es un mercadillo con más de 400 años de historia en el que se pueden encontrar tanto objetos cotidianos como curiosos artilugios antiguos, todo ello envuelto en un ambiente de lo más animado, así que no te lo puedes perder! 

Salimos bastante cargados y un poco cansados de tanto caminar, y llegamos a lo que seguramente fue mi parte favorita del viaje. Descubrimos una cafetería digna de cuento de hadas. Una puerta rosa, en pleno Madrid, que invita a descubrir un nuevo concepto en donde las cosas son diferentes pero te sientes como en casa. Es un concepto de tienda monísimo, combina un salón de té con una floristeria y productos vintage que están a la venta. Salí totalmente enamorada. 

Otra parada totalmente obligatoria es el mercado de San Miguel, ubicado en la plaza del mismo nombre, junto a la Plaza Mayor conserva su estructura original de hierro de principios del siglo XX. Sus más de 10 millones de visitantes al año demuestran lo bonito que es; el Mercado de San Miguel es el templo gastronómico de la ciudad de Madrid, la esencia contemporánea de todos los rincones de la gastronomía española. Desde el mejor jamón ibérico hasta el marisco más fresco llegado diariamente de Galicia, los arroces mediterráneos o los quesos más especiales de Castilla, Asturias o País Vasco. 

Cuando quisimos darnos cuenta, ya era la hora de regresar a casa, pero como siempre Madrid nos sorpendió, y nos enamoró, para volver una y otra vez. Como dice el refrán, gracias por llevarnos al cielo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario